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El período inicial de crecimiento de los dientes de leche (primarios) comienza en el segundo trimestre gestacional (unas 16 a 20 semanas). Durante esa época, es sumamente importante que la embarazada se alimente de manera saludable y nutritiva, ya que los nutrientes son necesarios para el desarrollo de los huesos y los tejidos blandos.

A pesar de que existen algunas diferencias respecto al momento en que erupcionan los dientes según cada caso, los dientes de leche suelen comenzar a aparecer cuando el bebé tiene entre seis y ocho meses. En total, para los tres años de edad habrán aparecido veinte dientes de leche.

La Academia Estadounidense de Odontología Pediátrica (AAPD, por su sigla en inglés) recomienda que se realice una primera visita al consultorio dental alrededor de los seis meses de edad para que se haga un examen dental. Esa visita permitirá que el niño conozca el consultorio, hará posible que el dentista pediátrico controle el desarrollo dental del pequeño y ofrecerá a los padres una excelente oportunidad para hacer preguntas.

¿Cuáles son los primeros dientes en aparecer?

En general, los dientes aparecen de a pares, comenzando por la parte delantera de la boca del bebé. Entre los seis y los diez meses, los dos incisivos centrales inferiores cortan las encías. Recuerde que cuando hay dos dientes contiguos, pueden aparecer caries, así es que desde ese momento deberá comenzar a usar el hilo dental.

Después (a veces, al mismo tiempo), aparecen los dos incisivos centrales superiores, normalmente entre los ocho y los doce meses. La dentición puede ser un proceso sumamente incómodo para el bebé. Los mordillos limpios y los paños humedecidos en agua fría pueden ayudar a disminuir el grado de irritación e incomodidad.

Entre los nueve y los dieciséis meses, aparecen los incisivos laterales superiores, uno a cada lado de los incisivos centrales. Aproximadamente en esa misma época aparecen los incisivos laterales inferiores, es decir que ahora el niño tiene cuatro dientes contiguos tanto en el arco inferior como en el superior. Los dentistas pediátricos sugieren abandonar el uso de vasitos entrenadores cuando el pequeño llega a los catorce meses. Eso reduce el riesgo de que se produzcan “caries del biberón”.

Entre los trece y los veintitrés meses aparecen otros ocho dientes. En cada arco, aparecerá un canino al lado de cada incisivo lateral. Inmediatamente detrás (hacia la parte posterior de la boca del niño), aparecerán los premolares junto a cada canino, en ambos maxilares.

Por último, aparece un segundo grupo de molares en cada arco, algo que normalmente se produce primero en el arco inferior. La mayoría de los niños tiene sus veinte dientes de leche antes de llegar a los treinta y tres meses. El dentista pediátrico suele aplicar un sellador dental en los molares para bloquear el contacto con partículas de alimentos, bacterias y ácidos que atacan el esmalte.

¿Cómo puedo reducir el riesgo de aparición de caries tempranas?

Los dientes de leche guardan el espacio para los dientes permanentes y guían su alineación posterior. Además, ayudan a la producción del habla, evitan que la lengua se ubique en posiciones que no son normales y desempeñan un papel importante en la masticación de alimentos. Por esas razones, es fundamental que uno aprenda a cuidar los dientes del bebé.

A continuación encontrará algunos consejos útiles:

  1. Cepillarse los dientes dos veces al día: la AAPD recomienda que los niños de menos de dos años utilicen una pasta dental aprobada por la ADA (sin flúor) en cantidades no superiores al tamaño de un frijol, y que los niños de más de dos años utilicen una pasta dental aprobada por la ADA (con flúor) en esa misma cantidad. El cepillo de dientes debe tener cerdas blandas y ser adecuado para niños pequeños.
  2. Empezar a usar el hilo dental: el uso de hilo dental puede resultar difícil en niños pequeños, pero el proceso debe comenzar cuando aparezcan dos dientes contiguos. El dentista pediátrico con gusto le mostrará cuáles son las mejores técnicas para usar el hilo dental.
  3. Ofrecer una alimentación equilibrada: el azúcar y el almidón alimentan a las bacterias de la boca, que producen ácidos perjudiciales y atacan el esmalte de los dientes. Asegúrese de que el niño tenga una alimentación equilibrada y trate de reducir el consumo de refrigerios dulces y con almidón.
  4. Dar el buen ejemplo: los niños que vean a sus padres cepillarse los dientes y utilizar el hilo dental suelen ser más propensos a seguir sus pasos. Explíquele a su hijo la importancia de los buenos cuidados bucales; con frecuencia encontrará que hay libros para esa edad que podrán ayudarlo en esta tarea.
  5. Visitar el consultorio odontológico: el dentista pediátrico controla el desarrollo de la boca, realiza limpiezas profesionales, aplica flúor tópico en los dientes y cubre los molares con selladores. Las consultas semestrales pueden ayudar a prevenir una amplia variedad de afecciones dolorosas más adelante.



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